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Los monoplazas preparados por los alumnos de Monlau Repsol rinden a un gran nivel

Después de meses de dedicación durante el curso académico con los Fórmula Renault 2.0, a los alumnos de Monlau Repsol les llegó la esperada hora de verlos rodar sobre la pista, durante una jornada de test real. El escenario elegido para la ocasión fue el circuito de Calafat, donde los monoplazas rindieron a un alto nivel, para satisfacción de los estudiantes de Iniciación y de segundo año de mecánica de automovilismo. 

La práctica representó la culminación de un intenso proyecto con unos vehículos que los alumnos conocen casi de memoria, al haberlos ajustado y revisado pieza por pieza a conciencia con sus correspondientes upgrades. Para los futuros mecánicos de competición esta prueba representaba una oportunidad única de llevar a la práctica toda la teoría aprendida en las aulas-taller del centro barcelonés y comprobar el resultado de tantas horas de sacrificio previo.

La práctica comenzó antes de desplazarse al trazado tarraconense de Calafat, ya que los alumnos debieron planificar la logística, incluido el transporte de vehículos y materiales. Una vez en el trazado, les tocó acondicionar la zona de boxes en el circuito y preparar los monoplazas para rodar. Tras iniciarse la acción, debieron responsabilizarse de todas las tareas habituales en un test de esta índole, como validar la caja cambios, la carrocería, el chasis, los frenos o la dirección. Divididos en grupos, también dedicaron buena parte de la jornada a comprobar diferentes set-up, sin olvidar otros aspectos de gran importancia como la adquisición de datos o el cronometraje.

Los pilotos elegidos para ponerse al volante de los Fórmula Renault en Calafat fueron Mari Boya, Eric Alanis y Berta Ràfols que pudieron comprobar los resultados durante una intensa sesión en la que el alumnado trabajó siempre bajo la supervisión de sus profesores. “Esta jornada significa la culminación de todas las prácticas realizadas anteriormente en el taller. Es una gran oportunidad de comprobar si los alumnos han asimilado todos los conocimientos, incluida la metodología de trabajo de Monlau Repsol y ver que se ejecuta con los criterios deseados”, explica Kike López, coordinador de estudios del Área de Automovilismo de Monlau Repsol.

En líneas generales, Kike López se mostraba muy satisfecho del resultado final: “La valoración global es muy buena. Los estudiantes demostraron una actitud y unas formas muy correctas ante todo tipo de situación. Todos ellos pudieron constatar que se obtienen buenos resultados, siempre que el trabajo se haga de forma correcta”.

El alumno de segundo curso Alex Galobart reconocía que “llevábamos tiempo soñando con llegar al circuito y que todo fuera bien. Lo conseguimos, porque los coches apenas dieron problemas a nivel mecánico. En general, puede decirse que todo fue sobre ruedas. Para nosotros fue como la prueba definitiva para ver el resultado de nuestro trabajo y el grado de aprendizaje, poco antes de graduarnos”.

Su compañero Sergio Jiménez añadía que “después de un año muy intenso ya teníamos muchas ganas de poner los coches a prueba y estoy feliz de que todo fuera bien porque no hay mejor manera de cerrar el curso. Trabajar en el circuito es distinto, ya que se hace bajo presión y todo es más parecido a la vida real. No hay margen de error y hay que estar 100% convencido para que no surjan problemas en pista”.

Junto a los estudiantes de último año de mecánica de competición de automovilismo, en esta práctica de Calafat también participaron alumnos de Iniciación que pudieron vivir en primera línea cómo es un test real de automovilismo. Al margen de los FR 2.0, también dispusieron del Honda Civic Type R con el que Monlau Repsol participa en el Campeonato de España de Turismos con su proyecto 100% escolar. En definitiva, una jornada plagada de alicientes que para unos sirvió de colofón a sus estudios y a los otros les permitió hacerse a la idea de los dos apasionantes cursos académicos que les aguardan en el prestigioso centro de estudios barcelonés.

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