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Los alumnos de mecánica de Monlau Repsol "estrenan" dos monoplazas montados en el aula

Los alumnos de segundo curso de Mecánica de Competición de Automovilismo de Monlau Repsol Technical School encaran la recta final de sus estudios con el objetivo de dedicarse muy pronto de forma profesional al motorsport, su gran pasión. Como culminación a su intenso proceso de formación, han vivido un apasionante test en el circuito de Calafat con dos monoplazas Fórmula Renault 2.0 montados con sus propias manos en las aulas-taller de la prestigiosa escuela barcelonesa.

Desde hace algunos meses, los alumnos de los turnos de mañana y tarde están trabajando con dos monoplazas Fórmula Renault de 2008 y 2011, dos chasis de dos fabricantes diferentes, pero con la misma mecánica interior. Los conocen a fondo, ya que los han desmontado, revisado pieza por pieza y vuelto a montar, siempre bajo la supervisión de un experto grupo de profesorado coordinado por Kike López.

Antes de la esperada puesta en escena de los vehículos en Calafat, los estudiantes debieron llevar a cabo un intensivo trabajo previo. Entre otros muchos aspectos, tuvieron que conocer el reglamento técnico y deportivo, y temas más genéricos como estudiar inglés o familiarizarse con las distintas funciones a cumplir dentro de la estructura de un equipo profesional.

Por todo ello, los alumnos estaban expectantes en el inicio del test, en el que los encargados de ponerse a los mandos de los FR 2.0 fueron los jóvenes pilotos de Monlau Repsol Technical School Quique Bordas y Mari Boya, junto a Óscar Palomo. “El objetivo es ver y probar todo lo aprendido en las aulas y complementarlo con las prácticas. Este test es la guinda a su formación y se realiza para que los alumnos lleguen al día de la graduación lo mejor preparados posible”, explica Kike López.

Con esa meta, los estudiantes se encargaron de validar toda la mecánica de los vehículos, incluida la caja cambios, la carrocería, el chasis, los frenos o la dirección. Posteriormente, se dedicaron a hacer modificaciones de set up, según las necesidades climatológicas, las condiciones del trazado y el estilo de conducción de cada piloto, todo ello en busca de los mejores tiempos. Durante la jornada, los alumnos de Monlau Repsol también se responsabilizaron de facetas típicas de un test como el cambio de neumáticos, el repostaje, la comunicación con el piloto desde el muro, las paradas en boxes, la adquisición de datos, etc.

“Con estas prácticas adecuamos nuestra formación a las necesidades de cada tipo de campeonato, acercamos a nuestros alumnos al mundo profesional y les otorgamos más posibilidades de encontrar un puesto de trabajo en este competitivo sector. En Monlau Repsol acortamos los plazos y les ayudamos a que, en poco tiempo, puedan estar preparados para integrarse en un equipo de carreras de forma segura y profesional, con capacidad para escalar dentro de su estructura con rapidez”, asegura el coordinador del área de Automovilismo de la escuela, Kike López.

Los alumnos valoran la experiencia y la viven con auténtica pasión, como confiesa el joven Adrián Córdoba: “Es como un sueño, porque este coche lo hemos visto desmontado a piezas en la escuela y lo hemos montado nosotros mismos, por lo que verlo rodar y a un buen nivel, es una satisfacción personal enorme”.

Su compañero Samuel López añade que “Monlau nos brinda la oportunidad de vivir un test en un ambiente real que nos prepara para cuando salgamos al mundo laboral. Esta jornada es una gran oportunidad de poner en práctica todo lo aprendido en clase, donde no existe tanta tensión. Aquí hemos podido realizar diferentes tareas y ser responsables de todas ellas”.

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